miércoles, 15 de mayo de 2019

LAUDES 19 mayo 2019 (Hervas)


V Domingo de Pascua, solemnidad (19 de mayo de 2019)
Laudes
V/. -Señor, Ábreme los labios.
R/. -Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio
Salmo 94: Invitación a la alabanza divina
Ant: Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, /la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso."»

Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Cristo, alegría del mundo, resplandor de la gloria del Padre.
¡Bendita la mañana que anuncia tu esplendor al universo!

En el día primero, tu resurrección alegraba el corazón del Padre.

En el día primero, vio que todas las cosas eran buenas porque participaban de tu gloria.

La mañana celebra tu resurrección y se alegra con claridad de Pascua.

Se levanta la tierra como un joven discípulo en tu busca, sabiendo que el sepulcro está vacío.

En la clara mañana, tu sagrada luz se difunde como una gracia nueva.

Que nosotros vivamos como hijos de luz y no pequemos contra la claridad de tu presencia.




Salmo 62,2-9: El alma sedienta de Dios

Ant: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya.


Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya.

Daniel 3,57-88.56: Toda la creación alabe al Señor

Ant: Rendid homenaje, al Señor, que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya.


Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.


Ant: Rendid homenaje, al Señor, que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya.

Salmo 149: Alegría de los santos

Ant: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.


Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

Lectura   Hch 10,40-43
Dios resucitó a Jesús al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado; a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.

V/. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya.
R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya.
V/. Tú que has resucitado de entre los muertos
R/. Aleluya, aleluya.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya.
Cántico Ev.
Ant: La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros. Aleluya.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros. Aleluya.

Preces

Oremos a Cristo, autor de la vida a quien Dios resucitó de entre los muertos, y que por su poder nos resucitará también a nosotros, y digámosle:
Cristo, vida nuestra, sálvanos
·         - Cristo, luz esplendorosa que brillas en las tinieblas, rey de la vida y salvador de los que han muerto, concédenos vivir hoy en tu alabanza.
·         - Señor Jesús, que anduviste los caminos de la pasión y de la cruz, concédenos que, unidos a ti en el dolor y en la muerte, resucitemos también contigo.
·         - Hijo del Padre, maestro y hermano nuestro, tú que has hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, enséñanos a ofrecer con alegría nuestro sacrificio de alabanza.
·         - Rey de la gloria, esperamos anhelantes el día de tu manifestación gloriosa, para poder contemplar tu rostro y ser semejantes a ti.
Digamos ahora, todos juntos, la oración que nos enseñó el mismo Señor:

Padre nuestro
Final

Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén

Corazón de Jesús
Ven Espíritu Santo inflama nuestros corazones en las ansias redentoras del Corazón de Cristo para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras en unión con Él por la redención del mundo

Señor mío y Dios mío Jesucristo por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu Santo Sacrificio del altar con mi oración y mi trabajo sufrimientos y alegrías de hoy en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino

Te pido en especial Por el Papa y sus intenciones Por nuestro Obispo y sus intenciones Por nuestro Párroco y sus intenciones

Oh Dios, que en el corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad; te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación.

Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén. 

ORACIÓN DE SAN IGNACIO
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno.

Todo es Vuestro: disponed de todo según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia, que ésta me basta. Amén.

domingo, 12 de mayo de 2019

ECOS DE FRATERNIDAD - Reunión comunidad, viernes 10 de mayo de 2019 (Parroquia de Santo Tomás)


ECOS DE FRATERNIDAD
Reunión comunidad, viernes 10 de mayo de 2019 (Parroquia de Santo Tomás)

Lectura del santo evangelio según san Juan (10, 27-30)
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».

Este evangelio a pesar de ser corto y bien conocido, siempre desvela la novedad del mensaje de Jesucristo. En él se pueden descubrir ideas desde diversos aspectos de la verdad. Se puede hacer un análisis teológico sobre la afirmación “Yo y el Padre somos uno” que nos adentra en el misterio de la Santísima Trinidad. Nos recuerda que nuestro destino y de toda la humanidad es la Vida Eterna. Que no debemos huir de pensar en la muerte que es la realidad más presente y palpable a vuestro alrededor, aunque en muchas ocasiones vivamos de espalda a ella. Meditar sobre la muerte y sobre la vida eterna condiciona nuestro estilo de vida y nuestra existencia.

No hay espacio para el temor porque es el mismo Dios quien nos da la Vida Eterna, quien enviando a su Hijo, con su pasión, muerte y resurrección nos alcanza la salvación por sus méritos. Esta convicción nos abre a una confianza absoluta en Dios, una confianza en que Él está a nuestro lado aunque en ocasiones no nos demos cuenta o no lo sintamos. La “confianza” es el resumen de este evangelio, pues la iniciativa siempre es de Dios.

En este Evangelio, meditándolo de manera sobrenatural, descubrirnos todo un estilo de vida, todo un itinerario para la vida cristiana. “Mis ovejas escuchan mi voz”. El comienzo de todo nos son nuestras actitudes, sino su Palabra que se hace presente y proclama su Evangelio. Lo primero en el proceso de “hacerse cristiano” es escuchar Su voz. Pero, ¿dónde escuchamos Su voz?. Su voz es su doctrina, su mensaje; es Él mismo. Para conocer Su doctrina tenemos que acudir a tres fuentes: la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia y la Tradición.

“Y yo las conozco”. Conocer es establecer una relación de amistad. En el proceso de “hacerse cristiano” tiene un papel fundamental la oración, el dialogo con Jesucristo, la escucha ante su presencia en el Sagrario. La garantía de la fecundidad de nuestra acción apostólica está en la oración. La fecundidad de las acciones de nueva evangelización está en la oración. Este encuentro de relación con Cristo se realiza de manera especial en los Sacramentos. Cada Eucaristía, cada confesión es una cita con Jesucristo, donde él nos comunica su gracia, donde Él nos comunica su sabiduría, dónde Él nos transmite sus sentimientos y su estilo de vida.

“Y ellas me siguen”. Consecuencia de conocer Su doctrina y de relacionarnos con Él es optar, desde  la libertad por ser sus seguidores, sus discípulos misioneros, sus apóstoles. Jesús envía a sus discípulos a evangelizar, Jesús nos envía a nosotros a evangelizar. Cuando emprendemos una actividad evangelizadora no somos más que “enviados” por Él, somos nada más y nada menos que sus instrumentos para llegar a todos.

“Y yo les doy la vida eterna”. Por medio de este proceso Jesucristo nos va configurando, nos va identificando con sus pensamientos, con sus sentimientos y con sus acciones. Nos da vida eterna, nos hace otro Cristo, nos hace santos. Nos va anticipando la vida del mundo futuro que nos espera. Porque “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1Tm 2,3-4).
“no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre”. Estas palabras que nos dirige hoy también a nosotros nos llenan de confianza. Sabemos que Él cuida de nosotros, que nos acompaña en todo momento. Que está presente en los momentos de paz interior, en los momentos de grandes pensamientos y sentimientos. Pero sabemos que también está presente (tal vez más presente) en los momentos de zozobra, de tempestad, de dificultades. La confianza nace de saber que caminamos de Su mano y que “nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre”

Escuchar su voz, conocerle, seguirle, ser “otro Cristo”, nos lleva a vivir en comunidad. En la comunidad también escuchamos Su voz. En la comunidad también profundizamos en su conocimiento porque él está presente en medio de quienes se reúnen en su nombre. Y es en comunidad donde somos enviados a evangelizar. No tenemos más que fijarnos en el cenáculo para ver el ejemplo de una comunidad orante que sigue a Jesucristo y que, de la mano de María, aprende a realizar lo que Él nos dice.

CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR DIOCESANO

CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR DIOCESANO

miércoles, 3 de abril de 2019

Peregrinación diocesana al Cerro de los Ángeles


Peregrinación diocesana al Cerro de los Ángeles


La diócesis de Cádiz y Ceuta peregrinará, los próximos 15 y 16 de junio de 2019 al Cerro de los Ángeles en Getafe para visitar el monumento a esta devoción y  preparar así la Consagración diocesana al Sagrado Corazón de Jesús, que se realizará junto a otras diócesis españolas.

La salida de esta peregrinación está prevista el sábado por la mañana,  alrededor de mediodía llegaremos al cerro de los Ángeles donde visitaremos el Monumento, celebraremos la Santa Misa y nos prepararemos para la Consagración de nuestra diócesis al Sagrado Corazón de Jesús.
Información
Tlf: 607 634 010
peregrinaciones@obispadocadizyceuta.es
Para Inscribirse
Precio110 € (El precio incluye transporte en autobús, habitación doble en hotel, cena del sábado, desayuno y comida del domingo 16 de junio. La comida del sábado corre por cuenta propia)
Suplemento habitación individual: 40€
A ingresar en: BANCO SABADELL ATLANTICO.
ES 52 0081 5172 8600 01177422

martes, 4 de diciembre de 2018

Celebración de la navidad Viernes, 14 de diciembre


Seminario Diocesano Conciliar San Bartolomé
Celebración de la navidad
Viernes, 14 de diciembre



¡Comparte con nosotros la alegría del
Nacimiento del Hijo de Dios!

19:30 h.    Santa Misa
                   Capilla del Seminario
20:30.        Celebración en el Seminario
                   Coros de villancicos, dulces navideños, …
c/ Compañía, 19, Cádiz

jueves, 2 de agosto de 2018

EL CAMINO DE SANTIAGO, TRES EN UNO



EL CAMINO DE SANTIAGO, TRES EN UNO


Cada Camino de Santiago es único e irrepetible pero todos tienes una cosa en común, que dejan una imborrable huella en todo el que lo hace. Lo peculiar de esta experiencia que la hace tan atractiva para todos y que siembra deseos de volver a vivirlo es que son tres caminos en uno. Estar abiertos a las sorpresas y dispuestos a aprovechar las múltiples oportunidades que ofrece cada uno, es la clave de vivir una experiencia inolvidable que te marcará para toda la vida. Son tres caminos en uno.

Un camino es el recorrido que se hace, el itinerario que se sigue. Es el camino del esfuerzo físico, del cansancio, de las posibles ampollas y de la superación de las dificultades que puedan sorprendernos. Es el camino que te posibilita contemplar los paisajes de las preciosas tierras gallegas. Si repites camino volverás a recorrer por las mismas sendas, pero sin duda las verás con ojos nuevos y con diferente perspectiva. Descubrirás nuevas panorámicas que antes pasaron desapercibidas. Es el camino del descubrimiento de la naturaleza. Es el camino que la naturaleza hace en ti.

Otro camino es el de la conversación, la amistad y la ayuda mutua. El Camino es un lugar ideal para conocer gente nueva y también para conocer a tus amigos de forma nueva y más profunda. Es el camino de la charla amigable mientras contemplas los paisajes. Es el camino de las conversaciones mientras caminas por esas veredas. Es el camino de las confidencias al caer de la tarde sentados junto al albergue descansando del esfuerzo realizado. Es también el camino de las inquietudes y de los proyectos de futuro porque ya vas intuyendo que el verdadero Camino comienza después de llegar a Santiago y vuelves al apasionante camino de la vida. Es el camino del descubrimiento de los demás. Es el camino que los demás hacen en ti.

Y el otro camino es el descubrimiento de la presencia de Dios en el camino y en tu vida. No te prives de él para darle toda su profundidad al Camino y que te deje una huella imborrable en tu alma. Dios sale a tu encuentro mientras caminas, búscalo y déjate sorprender por Él. Aprovecha cualquier momento para elevar una oración, vive intensamente las oraciones comunitarias, así como las Misas en las que puedas participar durante el camino, especialmente la Misa del Peregrino en la Catedral de Santiago. No tengas miedo, déjate sorprender con esa confesión que podrás hacer durante el recorrido o en la Catedral; Dios también sale a tu encuentro en la confesión. Habla con Dios, cuéntale tus inquietudes, proyectos, sueños, dificultades, … El Camino de Santiago es un instrumento de Dios para hacerse presente en el camino de tu vida. Agárrate de su mano y no la sueltes ya nunca. En cualquier recodo del camino te sorprenderás hablando con Dios mientras descansas la vista en el horizonte o contemplas la belleza de esa flor silvestre que nace entre matorrales, o al llega a ese manantial estratégicamente colocado cuando más necesitas saciar tu sed. Descubrirás a Dios en la conversación y en la ayuda mutua, en la convivencia y en la fraternidad. Descubrirás a Dios de manera especial en el momento de la comunión, de la confesión, en las oraciones programas y en las espontáneas. Es el Camino del descubierto de Dios. Es el camino que Dios hace en ti.

Hacer el Camino auténtico disfrutando de toda su amplitud y profundidad es hacer los tres en uno, es dejarse sorprender por el camino de la naturaleza, por el camino de la fraternidad y por el camino de Dios. Y entonces comprenderás que no eres tú el que hace el Camino, sino que le Camino te hace a ti. Descubrirás que la clave no está tanto en el camino que se hace, como en el camino que se vive. Y volverás a casa con nueva ilusiones, nuevas inquietudes, nuevos proyecto siendo más consciente de la presencia de Dios en tu vida, porque el Camino comienza al llegar a Santiago de Compostela.

Encomiéndate a la Virgen María para que sea tu compañera de camino, ella sostuvo al apóstol Santiago en su acción apostólica en España, ella quiere acompañarnos también a nosotros en el camino de nuestra vida.



Buen Camino, peregrinos¡¡¡

viernes, 20 de julio de 2018

Ecos de fraternidad Retiro, sábado 14 de julio de 2018 Parroquia de Nuestra Señora de Europa


Ecos de fraternidad
Retiro, sábado 14 de julio de 2018
Parroquia de Nuestra Señora de Europa


El tesoro de la presencia de Dios en tu alma es el contenido de tu apostolado

Doce entusiasmados echaron a andar la Iglesia  en una sociedad totalmente paganizada y  más difícil que la nuestra. 
La relación con Jesús comienza por la amistad de Alguien que es imprescindible en sus vidas. En el trato cotidiano Él va preparando a sus apóstoles para la vida y misión que les tiene preparada. 

El apostolado no necesita métodos, programas ni sistema; solo necesita santos. La "evangelización" que pretende tener  "éxitos" rápidos, se incapacita para dar frutos duraderos. Pretenden formar lideres de impacto, cualificados para no se sabe qué misión y olvidan que el objetivo es formar personas coherentes que aspiren a la santidad con constancia y determinación
El apóstol contagia a todo el que se acerca a él deseos de amor a Dios y de santidad; por eso sólo el apóstol está "capacitado" para realizar tareas
El apostolado no es lo que hace este o aquel método de evangelización, sino lo que hago yo. El apostolado es una actitud y un estilo de vida que se desarrolla en cualquier actividad.

Los apóstoles cambian la sociedad de su tiempo con el ejemplo de su Vida, con la Palabra y creando comunidades, coloquios familiares entorno a la Virgen María

Vive la Eucaristía, pasa largos ratos contemplado a Jesus vivo en la Eucaristía,  contemporáneo nuestro. 
Así, si Dios lo permite, serás evangelizador.

La evangelización que Dios quiere se fragua con la pedagogía de la santidad en la Escuela de María

Cuando uno trata todos los días con Jesucristo, cuando acude a los Sacramentos, a la oración, cuando se alimenta de la Palabra y crece en comunidad, entonces se convierte en apóstol y adquiere un estilo de vida que le capacita para evangelizar en todo momento

El apóstol evangeliza también con la Palabra; da a conocer y explica la Verdad, la Doctrina de Jesucristo. Todos necesitamos conocer la Verdad que llena de alegría y nos hace libres. Sin Doctrina no hay auténtica relación con Dios

Existimos para enseñar a Dios a los demás. Solo cuando encontramos a Dios vivo, sabemos lo que es la vida. Cada uno es fruto de un pensamiento de Dios. Conocer a Dios para darlo a conocer

Una comunidad apostólica es evangelizadora cuando acoge, acompaña y lleva a los demás al encuentro con Cristo en los Sacramentos. La fe (la esperanza y la caridad) de una comunidad de amigos hizo posible el milagro de Jesús sobre el paralítico de Cafarnaum, perdonándole sus pecados "... viendo la fe de ellos..." (Lc 5, 17-26) (Mc 2, 1-12)

Somos instrumentos de Dios y nuestra misión es poner a nuestros amigos delante de Dios. Lo conseguiremos si somos amigos, si nos importan las personas más que los proyectos.
Mucha gente puede descubrir a Dios por medio tuya. Piensa en la gente que pueda necesitarte, como una mano amiga para acercarse a Dios.



"En el Corazón de la Madre y sólo en él, aprenderás a llenarte de Jesucristo  y a rebosarlo en los demás. María es la madre de Dios para alcanzarlo todo, y madre de los hombres para concederlo todo"